De: 13 segundos para escapar (Torremozas, 2017)
Arbol genealógico
en las paredes del pasillo
un papel amarillento avisa
“árbol genealógico”.
La mancha nutre el centro
y se descompone por los márgenes,
llego al borde con mis dedos
y comprendo entonces
que el miedo tiene caminos
diversos y alargados
De: 13 segundos para escapar, XVIII premio internacional Gloria Fuertes de poesía 2017
Nueva España [1]
Escrito en Guadalajara, México.
12 de noviembre, 2014.
Mi país no es un país de 43 muertos,
Es un país de 40 millones de muertos
Que se desplazan por las calles,
En fosas de dinero y humor negro.
En mi país a las niñas les enseñan a ser señoritas,
A los niños les enseñan a ser caballeros.
Pero nadie les enseña a ser niños.
En mi país la inteligencia sigue gobernada
Por señoras viejas, enlutadas,
Que aún se desplazan por la calle como alacranes,
Y hacen punto tras los visillos,
Rezando padresnuestros y condenando a los maricas.
Mi país no aprende de sus muertos.
No aprende de la lucha mano a mano contra hermanos.
Mi país, en cambio, busca autosuficiencia.
Mi país es tan bello… ¿pero quién, qué voz va a cantar a mi país
Si acribillamos una vez a balazos como conejos a los únicos poetas del amor y de la vida?
Mi país no quiere a sus muertos.
Los padres de familia se siguen suicidando
Y los gobiernos lavan las manchas con lejía barata,
Como las buenas amas de casa,
Para que España no huela a podrido.
Que nadie diga que mi país es un sueño.
Que nadie que no lo conozca diga que mi país es un sueño.
Mi país solo conoce y sueña un orden gigante, mayor que él mismo,
Bajo el que todo el mundo se agolpa y va gritando “Amén” por las esquinas.[2]
[1] En contexto de los 43 estudiantes asesinados en el país mexicano, en contra de todos aquellos que una vez me dijeron “España es un sueño”, que no veían la otra España a través de mis abiertos ojos de niña, y en honor a los grandes exiliados de la libertad humana: Generación del 27.
[2] Finalista del “II Premio Internacional Jovellanos 2015, Mejor poema del mundo” y publicado por Ediciones Nobel, julio 2015.
Ilustración para el poema: Manuel Jiménez, artista e ilustrador (Puedes
encontrarle en The BlueNail: https://www.facebook.com/The-BlueNail-177359279265881/timeline/)
De pequeña
creía en la paz de los árboles
pero las hojas caían alrededor de mí y no podía hacer nada.
Luego, creí en los hombres,
ellos me hicieron recordar por qué no existe Dios.